viernes, 20 de junio de 2014
Mis criterios de evaluación
La materia que dicto se llama “Prácticas Culturales”, a primera vista parece simple. La palabra “cultura” es de uso común y por ende el tema no pareciera implicar complejidad. Ese es el primer obstáculo que es necesario destrabar para poder entrar al terreno de la materia.
Otro punto a tener en cuenta es la gran heterogeneidad de estudiantes provenientes de distintos sectores sociales y que cursan una materia del primer año, común a todas las carreras de la Universidad.
Estas características dan cuenta de recorridos, intereses y pertenencias muy distintas, lo que enriquece el intercambio y el proceso educativo, pero que torna imposible establecer un apriorismo en cuanto al modelo de evaluación.
Los siguientes criterios de evaluación se basan en la lógica del análisis del proceso:
1) Evaluación diagnóstica: durante las primeras clases realizamos actividades grupales e individuales, en clase y como tarea, destinadas a evaluar el estado de arranque de cada estudiante, no solo con respecto a lo conceptual, procedimental y actitudinal, sino también acercarnos a sus propios códigos para desde allí generar un territorio común de intercambio que allane el camino hacia una familiarización y apropiación de los códigos académicos. Si bien las primeras clases son eminentemente diagnósticas, la dimensión diagnóstica acompaña toda la cursada.
2) Evaluación de proceso: El proceso no es lineal y por ende en cada parte de su desarrollo varían los objetivos a evaluar. Podría decir que en un principio del proceso me focalizo más en cuestiones procedimentales como la entrega en tiempo y forma de las tareas, la presentación de los trabajos; o actitudinales como la participación individual y grupal en los debates. Otro tema que evaluó fuertemente desde el principio es la lecto-comprensión, sobre todo porque los textos universitarios les plantean a muchos ingresantes universitarios dificultades no solo desde lo conceptual sino también desde lo formal. Durante el desarrollo de la cursada evalúo la comprensión, intervinculación y la aplicación conceptual, también la capacidad de analizar situaciones de la vida cotidiana desde las dimensiones teóricas trabajadas en clase. Esta evaluación acompaña el proceso de cada estudiante tomando su punto de partida y el desarrollo de los distintos trabajos, tanto en clase como tareas, que conforman su porfolio personal.
3) Evaluaciones integradoras como proceso: Realizamos dos evaluaciones integradoras, ambas tienen por objetivo que se articulen los conceptos vistos hasta el momento con una aplicación que de cuenta de la comprensión de los mismos. Como suelo trabajarlas desde el método de casos, generalmente antes de la consigna integradora dedicamos un par de clases a la aproximación al caso. La evaluación consta de un trabajo de búsqueda, análisis y producción en torno al caso que estamos trabajando en clases conceptualizando desde las dimensiones teóricas a integrar. Para la evaluación integradora tienen dos semanas de tiempo. Mientras están desarrollando la evaluación, usamos una o dos clases más para terminar el trabajo con el caso. Esta actividad superpuesta al desarrollo de la evaluación integradora posibilita una articulación sinérgica entre ambas experiencias y refuerza la comprensión.
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Muy interesante, particularmente considero complejo establecer algunos criterios de evaluación con grupos heterogéneos. Saludos
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